Cuantas veces nos habrán dicho en nuesta infancia:¡Siéntate
bien! Estando sentado en una silla en la que nos colgaban
los pies, la mesa nos quedaba a la altura de la barbilla y el
respaldo a un palmo de nuestra espalda.
Un niño necesita una silla donde al sentarse encuentre
un apoyo estable para sus pies, la altura correcta
ante la mesa y un respaldo a su medida. Es decir una postura
confortable que le permita sentarse naturalmente y sin
tensiones.